Hello again everyone! For those who say that sequels are never any good, they haven’t the faintest idea!!

As I mentioned in the first part of my post on my trip to Italy, I really enjoyed Pisa, Lucca  and Cinque Terre.  In this second edition we are going to travel a bit further north and discover some charming spots in Bolonia and Florence.

At this point, we’re going to start off in Bolonia, famous worldwide for its university and also known as “the city of the endless arcades.”   This city leaves no one indifferent.

Red and ochre color the city of the seven secrets – although I have to confess I only found three of these.  It is also very active socially and politically.  This can be seen in the town squares where people gather to discuss the latest events.

 

¡Hola de nuevo a todos! Los que dicen que segundas partes no fueron buenas… no tienen ni idea!

Como os comenté en mi post de la primera parte del viaje por Italia, disfruté muchísimo en Pisa, Lucca y Cinque Terre, pero en esta segunda edición nos desplazamos algo más al norte; descubrimos los rincones de Bolonia y Florencia.

Arrancamos en la “ciudad de los pórticos infinitos” y ciudad universitaria italiana por excelencia; Bolonia no deja indiferente a nadie.

Los colores rojos y ocres inundan la ciudad de los Siete Secretos -de los que reconozco solo haber encontrado tres-. Es una ciudad social y políticamente muy activa y eso puede palparse en sus plazas y en la gente que las llena.

 

It’s the home of the Bolognese sauce and the incredible tortellini! You can find them in any osteria (inn) in the city.  As a matter of fact, the oldest osteria in all of Italy which dates back to 1375 is in Bolonia.

It’s also a very historical city.  The truth is that whenever I think of Bolonia I think of my favorite place – the Basilica Santuario Santo Stefano.  This monument is made up of four churches although in the beginning there were 7 (le Sette Chiese).  When you visit them, the peace and silence inside the temples take you back to another age in time.

 

En la ciudad del Tortellini y como no, de la clásica `Salsa Boloñesa´, no debéis de dejar de ir a comer a cualquier ostería, es más, la ostería más antigua de toda Italia está en Bolonia desde 1375, que se dice pronto.

La verdad es que cada vez que pienso en Bolonia pienso en mi lugar preferido, ¡y es que esta ciudad también está llena de historia!. La Basilica Santuario Santo Stefano es un conjunto de cuatro iglesias (antiguamente eran siete y por eso se le llama “le Sette Chiese”) que están abiertas al público. Recorrerlas con la tranquilidad y silencio características de los templos te traslada a otra época…a otras épocas.

 Basílica Santuario de San Stefano
Basílica Santuario de San Stefano

Continuing on our journey we arrive at Florence. I had already been to Florence a couple of time and I’ve read a lot about the city and its history.  However, I have to say that I rediscover the city every time I return!  There’s always something more to see and it always seems to amaze me.

This visit was short but intense and when you don’t have much time the best option for lunch is a panino and a glass of local wine. Personally I’ve never trusted the quality of the local food they sell at all the tourist places but I couldn’t  sit and watch the Cathedral of Santa Maria del Fiore without having a gelato – basically an ice-cream but much better.  So, I set out to look for one and it turned out to be the best dessert  I had had in a long time.  And right there in the middle of Florence.

 

Y continuando con nuestro viaje llegamos a Florencia. Había estado en otras ocasiones, me habían contado, había leido… pero sin embargo reconozco que es una ciudad que a día de hoy me sigue sorprendiendo, lo cual me encanta.

Fue una parada breve pero bien aprovechada, y como no, si vas con prisas la mejor opción es tomar un panino y un vasito de vino de la zona. Personalmente siempre desconfié de la calidad y autenticidad de los sitios que ofrecen todo tipo de comida local a pie de turista, pero la verdad es que no podía estar mirando la Catedral de Santa Maria del Fiore sin tomarme un gelato -que básicamente es un helado, pero mucho más rico- así que salí a buscar lo que sería el mejor postre que me había tomado en años y voilà, allí estaba, en pleno centro de Florencia.

It is such a privilege to be able to walk everywhere in a city like Florence.  The best way to discover and enjoy a city is walking through its streets. Walking around Florence you will most likely run into the Porcellino (piglet), one of the most visited places by tourists and local people. You have to rub his snout and make a wish! It’s located in the Plaza de la República  which is full of stands where you can buy any type of souvenir among other things.

 

Si continuamos andando por la zona -es  un privilegio poder ir caminando a todos lados en ciudades como esta- probablemente nos topemos con el animal más querido de la Toscana; el Porcellino es uno de los monumentos más visitados por turistas y nacionales por su “capacidad de conceder deseos”. En este mismo lugar, si estabas esperando para comprar algún souvenir, este es el momento: la Plaza de la República está llena de puestecitos con todo tipo de monerías de la ciudad.


You can’t leave Florence without visiting the lookout point.  The view of the city from up there is undoubtedly worth the climb up to the top. You can see how much of the city is bathed by the Arno river. 

And this is the end of my adventures across the boot.  I hope you’ve jotted down the places where you can eat and drink well, which in the end is one of the most important parts of a trip!  Even more so if it’s in good company.
See you soon.
Lots of love.

Algo que no se puede dejar de hacer es subir al mirador, las vistas panorámicas de la ciudad sin duda merecen las cuestas que hay que subir para ver todo lo que baña el Arno.

Y hasta aquí mis aventuras por la bota, espero que hayáis tomado nota de dónde se come y se bebe bien, que al final es lo importante… ¡con una buena compañía! Nos vemos pronto y mucho amor!

 

Cristina Kirkendall.