I couldn’t imagine Italy had such beautiful hidden corners.  The places I visited on my last trip to Italy surprised me even more than the ever famous and popular tourist places found throughout “the boot”.

Undoubtedly, my last visit to “the home of the pasta” was full of discoveries which can’t be found in a typical tourist guide, and the time of the year was perfect.  To my delight I couldn’t have chosen a better time to go – the end of March, with spring in full bloom.  I was finally able to strip off my winter coat and enjoy the Tuscany sun on my bare arms.  This is the time of the year when I mostly appreciate the sun, the bright colors and the beauty that surrounds everything.  To be honest, we did find a bit of cold and rain as we travelled further north, but those first few days of spring when people fill the parks and terraces in search of the warmth of the early spring sun were the best I rememeber in a long time.

We started out in Tuscany, in the small city of Pisa and its neighbor city, Lucca.  I’ve always loved cities where you can go everywhere on foot, enjoy their people and of course, their restaurants I particularly enjoyed what they call an aperitiviGood food accompanied by a nice spritz and friends are all you need to get a little party going.

Italia, no sabía que tenías rincones escondidos tan bonitos. Me han sorprendido incluso más que esos de –merecida- fama, tan populares y turísticos, que tienes repartidos a lo largo y ancho de la “bota”.

Sin duda, mi último viaje a la cuna de la pasta estuvo lleno de descubrimientos fuera de guías turísticas y en una época del año perfecta. Para mi sorpresa, no podría haber elegido mejor fecha para ir, concretamente fue a finales del mes de marzo, con la primavera y las flores en plena explosión, los primeros fines de semana del año donde ya se puede lucir la manga corta… cuando después de un largo invierno aprecias de verdad lo que es la luz, el sol y la belleza de lo que te rodea. Todo sea dicho, también tuvimos un poco de frío y algo de lluvia a medida que viajábamos hacia el norte… Pero sin duda me quedo con esos primeros días de calor del año cuando la gente se tira a las terrazas y a los parques.

Todo empezó en Toscana, concretamente en la pequeña ciudad de Pisa y su vecina Lucca, de la que hablaré más tarde.

Siempre me sentí atraída por las ciudades que puedes recorrer andando, poder disfrutar de su gente, de sus callejuelas y como no, de sus bares. El concepto del aperitivi sin duda me cautivó; siempre hay plan si lo que media entre amigos es comida en abundancia acompañado de un buen spritz.

Aquí había una foto de un Spritz con una pinta...!
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I’d always heard there wasn’t much to do in Pisa other than visit the Leaning Tower.  How wrong!  I found Pisa to be a delightful city full of character.  The river, charming corners throughout the old city and town squares with quaint cafés to sit and have a wonderful espresso.  Is there anything more Italian – an espresso accompanied by something sweet?

Pisa, a pesar de las críticas que sobre ella he escuchado durante años, me pareció una ciudad con duende, con la vida que le dan los ríos a las ciudades por las que pasan, llena de rincones con encanto y plazas donde posarte a tomar un café -¿habrá algo más italiano?- acompañando a algún dulce.

Next to Pisa is Lucca, a lovely, forgotten city – but one I will never forget.  Its streets in spring are full of trees in bloom and people walking up and down chatting and enjoying their walks.  Every third Saturday of the month in the morning they organize the Mercato dell´antiquariato where you can find all types of antiques and “vintage” articles, very much in demand now.

La vecina -y desconocida- Lucca me pareció un auténtico descubrimiento. Todas sus calles en primavera están llenas de árboles en flor, por donde la gente pasea con la parsimonia característica de los pueblos. Las mañanas de los terceros sábados de mes se organiza el Mercato dell´antiquariato, sucedáneo italiano al Jueves sevillano o al Rastro madrileño, donde encontraréis todo tipo de antiguallas, muchas de ellas de vuelta en el bucle de las tendencias.

Qúe bonita es Lucca!
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My next stop was at Cinque Terre.  Amazing!  As its name indicates, Cinque Terre is made up of five small towns, each one more beautiful than the other.  They seem like taken out of a movie.  I feel absolutely privileged to have been able to enjoy these towns with good weather and few tourists, somehting I understand is quite difficult to achieve.  I visited three of the five towns which are connected by trains that come and go frequently.  Each town has its own personality and if I had to choose only one I wouldn’t be able to.  I highly recommend trying the typical focaccia of the area and a wonderful gelato for dessert.

Otra de mis paradas, obligatoria sin duda, fue en Cinque Terre. Como su nombre indica, son cinco los pueblecitos que forman este enclave de cine. Yo me siento una privilegiada por haber tenido la suerte de disfrutar de este sitio con la combinación del buen tiempo con pocos turistas, algo que por lo que tengo entendido es bastante complicado. Visité tres de los cinco pueblitos, que se conectan entre sí con mucha frecuencia por trenes, donde cada lugar tiene su personalidad propia. Sinceramente yo no podría quedarme con ninguno, lo que sí podría elegir son acompañantes de viaje; imprescindible probar la focaccia típica de la zona con un buen gelato para el postre.

This is all for now.  I hope you enjoyed part one of my Italialn adventure.  Next week I’ll talk all about my favourite “off-route” places in Bolonia and Florence.

Y como dicen las marujas… ¡hasta aquí puedo contar!

Espero que os haya gustado el primer volumen de mi aventura por Italia, la semana que viene os contaré mis sitios preferidos “fuera de ruta” de Bolonia y Florencia.

 

Con mucho amor.

Cristina Kirkendall