Discovering worthwhile places and the need to share them with you is definitely one of the things I most enjoy.

Places that surprise you and at the same time create a special feeling that turns into admiration.  That type of place that you connect with right away and marks a difference.  It can be a paradise or a small town square – what’s important is to enjoy that moment of connection that leaves you breathless.

All of this happened to me recently at the Island of Lobos, a volcanic islet in the northeastern part of Fuerteventura.  It’s a wild and practically virgin area with crystal clear water.

During the boat ride to the islet we were told it was once a haven for pirates and that it was inhabited by monk seals which they called sea lions (literal translation would be sea wolves).  These disappeared because they were a menace to the fishermen but they  left their name to the island.

Lobos Island has marked trails as it is a protected space.  The weather was fantastic the whole day we spent there and we were able to enjoy the magic of the island in all its splendor.

This beautiful location is at the top of my “special places” list.  Here are a few pictures to help share my experience with you.

I hope you like them.

Have a nice week.

 

Descubrir lugares que valen la pena, y la necesidad de compartirlos, es sin duda, una de las cosas que más me gusta hacer.

La facilidad de sorprendernos, de crear ese clima especial que se convierte en cuestión de segundos en pura admiración. Es ese sitio con el que conectas enseguida el que marca diferencia.

Y te hablo tanto de un paraíso como de una plaza perdida en un pueblo remoto. Lo que importa aquí es que te deje en silencio y que disfrutes de ese momento.

Y todo esto me pasó recientemente en la Isla de Lobos, un islote volcánico al noreste de Fuerteventura. Es un rincón salvaje y prácticamente virgen, de agua cristalina.

Nos contaban mientras llegábamos en barco, que antiguamente fue refugio de piratas y estuvo habitada por una gran cantidad de focas monje, a las que llamaban lobos marinos, que desaparecieron totalmente en mano de los pescadores pero dejaron su nombre a la isla.

Tiene senderos marcados puesto que es un espacio protegido. Estuvimos allí durante el día, el buen clima nos acompañó y pudimos disfrutar de la magia de esta isla en toda su plenitud.

Como contaba antes, lo guardo como uno de mis sitios especiales y os dejo algunas fotos para que podáis ponerle cara a éste, mi recuerdo.

Espero que os guste,

Hasta la próxima semana.

Patricia U.K.