There’s no place like home

It’s as simple as that – comfort would be the word I’d use to describe it. 

A place you feel your own; your music, your belongings, your rules.

It’s a part of your life reflected in the pictures that hang on your walls, in those things you buy to remember where you’ve travelled, and in the gifts received from loved ones spread throughout your house that let you relive memories and special moments.

Your books, your films, long conversations over a cup of coffee.

All those songs you sing in the shower, unending dinners with friends, the change of wardrobes each season.

It’s YOUR place on the couch, its setting an extra place at your table for an unexpected visit, and your special way of organizing your things that only you can understand.

You can rearrange everything one and a thousand times, but the essence of your home never changes.

It’s your special universe behind closed doors – your shelter made up of your personality and stamped with your own color and that unique smell that only you can recognize.

 

Como en casa en ningún sitio.

Así de sencillo. Comodidad sería la palabra.

Sentir un sitio como tuyo. Tu música, tus cosas, tus reglas.

Es ese pedacito de nuestra vida contada en fotografías que cuelgan de la pared, todas aquellas cosas que compras en los sitios a los que viajas o lo que te regalan tus amigos y conviertes en recuerdos e historias que puedes revivir.

Son tus libros, tus películas, las conversaciones que tienen lugar entre cafés.

Son las canciones de ducha, las sobremesas, los cambios de armario cada temporada.

Es tu parte del sofá (que es sólo tuya), es invitar y poner un plato más en la mesa, es tu forma de ordenar y desordenar a tu antojo.

Es cambiar una y mil veces la forma pero nunca la esencia.

Tu pequeño mundo puertas para dentro,

Tu refugio al que das forma con tus particularidades, un color propio y un olor especial que emociona reconocer cuando estas lejos de casa.

Patricia U.K.